1.
A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.
Ni concibe mi mente mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.
No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti, yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,
porque, en este proceso a largo plazo,
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tus brazos.
2.
Cuándo tendré, por fin, la voz serena,
sencillo el gesto, la ansiedad cumplida,
sigilados los labios de la herida,
ni pleamar cansada por tu arena.
Cuándo mi sangre trazará en la vena
su ronda acostumbrada y consentida,
y unánimes irán -corta la brida-
el fiero gozo y la dorada pena.
Cuándo estará mi boca sosegada,
suave el aliento, el beso compañero,
compartida la gracia de la almohada.
Cuándo llegará el día verdadero
en que me suelte ya de tu mirada...
para poder decirte que te quiero.
Estos son dos poemas recogidos en el libro "Siempre el amor" de Antonio Gala. Los tenia maracdos por alguna casualidad de la vida, y los he encontrado hoy... y he pensado que sería bonito poder publicar dos de mis poemas favoritos de este libro (los hay otros demasiado tristes como para publicarlos). Los otros que no he publicado los guardo en mi corazón, y estos dos, los publico, pues trajeron a mis recuerdos a aquel que me ha robado las palabras y se ha llevado mi maltrecho corazón.
Sin otro particular, recibid un abrazo d oso amoroso de mi parte ;P.
Nereisse