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Alea Jacta Est

Es de sabios rectificar y aprender, permítanme decir que aún me queda mucho por aprender, muchos errores que cometer, y aún más por escribir.

domingo 28 de junio de 2009

No sé

No sé no amarte. No sé cómo hacer para no herirte, porque cuando hago algo, acaba siendo un terrible error. Pues dime, ¿qué hago?

No sé no preocuparme. No sé cómo hacer para protegerte sin que te duela, aunque parece que todo es en vano. Pues dime, ¿qué quieres?

No sé no escucharte. Sinceramente, no lo sé...¿qué esperas de mí?

No sé no llorar cuando te enfadas. No sé cómo acercarme a tí sin asustarte.

Esque ya no sé....no sé cómo parar las lágrimas, ni cómo regalarte la luna.....sinceramnete...no lo sé....

sábado 27 de junio de 2009

Historias Entrelazadas

INTRODUCCIÓN:
Tal vez si pudiera te diría que no es lo correcto, que me perdí en mi obsesión y me equivoqué. Tal vez te diría que te necesitaba para superar antiguos miedos, miedos que ocultaban mi dolor bajo una fina capa de sufrimiento. Tal vez, si ahora pudiera, te abrazaría tan fuerte que apenas pudieras respirar, te besaría y te haría mío de la manera más hermosa que pueda conocer....pero lo perdí. Perdí todo aquello que me impulsaba a desearte, todo aquello que me hacía verte como no eres, y eso me duele, pues veo para mi desesperación, que te he utilizado de la manera más ruin que existe. Tal vez, sino me sintiera tan molesta conmigo misma, podría pedirte perdón, pero no serviría de nada. Ya sé que no te importa, pero a mí si. Me siento rastrera y patéticamente idiota.
Podía pedirte disculpas de mil maneras diferentes, pero de nada servirían. Me he pasado la noche en vela pensando, reflexionando en cada una de las cosas que te prometí y que jamás seré capaz de ofrecerte.

Pero de nada me sirve ya llorarte. De nada me sirve intentar olvidarte. Tal vez no sepas que te escribo, pues lo hago en silencio; para que no despiertes, grabando en el aire, a fuego ardiente, los besos que te he robado.

Todo debería ser comprensible, y todo debería ser perdonado. Perdonadas las faltas, se olvidan los errores. Pero todo queda entre amigos. Amigos [rosas e invisibles no...] que aunque no los sienta sé que los tengo.

Todo debería quedar en secreto, entre amigos, entre amantes.... pero la historia, la verdad, debe ser contada. Mi historia debe ver la luz.

Todo acaeció en un día veraniego, un día en el que la niebla se tragaba todo aquello que estuviera a más de un metro de distancia. Aún así, se podía ver que era un día en el que, si la niebla no hubiera intervenido, el Sol hubiera arrasado el suelo bajo nuestros pies.

A pesar de la espesa niebla, hacía un gran calor, un calor que semejaba las brasas humeantes del fuego, y que hacía que la ropa se pegara a la piel. Yo, como cada uno de julio, me dirigía al cementerio. Llevaba unas hermosas flores blancas en la mano, cuando un coche se salió del arcén. Lo siguiente que recuerdo son luces. Un mundo blanco de luces negras. Vacío.

Así fue como acabó todo, los secretos, las lágrimas, los ruidos,... o al menos, eso pensaba yo. Más, volví a errar. Este, lo ya relatado, debería ser el final; pero no es así. Éste, mis lectores, no es más que el principio del relato de mi vida.